Género: 
Brutal Technical Death Metal
Origen: EE.UU.
Fecha de Lanzamiento: 
29 de Abril del 2022
Discográfica: 
Transcending Obscurity Records

La disonancia. Para entender por qué esta vibración tan poco agradable al oído humano llegó a tener tanta cabida en la música moderna a partir del siglo XX, tendríamos que remontarnos hasta la Rusia Zarista de Nicolás II y conocer a una de las mentes más brillantes de todos los tiempos: Igor Stravinsky, un verdadero metalhead de su época, por no afirmar que fue el primero de la historia. El genio creador detrás de "La consagración de la primavera" (1911) el mayor icono musical de vanguardia conocido hasta nuestros días, compuesto como una amalgama de diferentes tradiciones musicales etnofolclóricas y reinterpretadas de forma magistral por Stravinsky, quien incluiría en su obra diversos pasajes polirítmicos de vertiginosa resonancia, sin él, aquel ruido insoportable jamás hubiera llegado al público de la manera que el afamado compositor quería. Su intención era causar miedo con la música, reconstruir la angustia del sacrificio ritual hacia la naturaleza con un experimento que más que ciencia parecía magia pura; como era de esperarse, en su debut la obra recibiría tal nivel de intolerancia que el púlpito supersticioso ante tan aterradora instrumentación armaría una verdadera batalla campal como protesta.

Imaginar que aquella noción musical trascendería hasta nuestros días no era descabelladopsicológicamente la civilización ya estaba preparada para interiorizar la disonancia después de asimilar subconscientemente casi un siglo de guerra, hambre y destrucción, que la armonía se quebrara era de esperarse, ya hacia falta un medio que expresara los claroscuros de la  existencia en toda su dimensión.
Se pensaba que la disonancia era capaz de penetrar nuestra corteza cerebral, llegar al cerebro reptil y despertar aquel instinto primitivo de alerta y reacción, como si del sentido arácnido de Spiderman se tratara ,que los primeros grupos de Heavy metal usaran este recurso no fue pura casualidad, ¡fue causalidad!; y es aquí donde nuestra reseña comienza, después de un largo preludio podemos decir con total seguridad que "Triptych", tercer disco de los norteamericanos DISCHORDIA, ha establecido un nuevo canon para esta relación simbiótica entre música y disonancia, son nueve canciones producidas y mezcladas por Colin Marston (Gorguts, Krallice, Behold The Arctopus, etc.) que anticipa un resultado único en su tipo que detallaremos a continuación con minuciosidad de detalles. 

"Mind of Dust" es como caminar sobre brasa al rojo vivo, es casi imposible que nuestro cerebro pueda lidiar con semejante información auditiva a primera escucha.
Una 
combinación única de disonancia, brutalidad técnica y nihilismo, si casi lo terminas de pie es posible que te desmorones con la brutal sección final que retumbará tu cabeza hasta que caiga el ultimo pedazo.


"Bodies of Ash" es un tema que te deja sin palabras, las texturas discordes son tan coetáneas que fluyen con naturalidad hasta el interludio de sublime pero  inquietante melodía, un tema que a gusto personal disfruté sobremanera ya que me recordaría en parte a la música ambiental del Exorcista II: el hereje, "Spirits of Dirt" parece una jodida bomba del tiempo, no sabes en que momento te explotará en la cara, la tensión se te escabulle por los poros hasta que por fin llega la guturalidad para aliviar irónicamente el momento de ansiedad. Con "The Wheel" tendríamos que convertirnos en una calculadora humana para cuantificar el número  de transiciones por minuto que acumulan estos maniacos, quintas y octavas consecutivas donde se ha priorizado la atonalidad compuesta por notas extrañas y acordes cada vez más complejos, al igual que en "The Whip" donde la  transformación polimorfa esta acompañada por diversos arreglos que a estas alturas son muy difíciles de decodificar sin antes detenerse a procesar lo escuchado, pero este disco no da tregua y sigue machacándonos.
                                              
                                      
                                       

"The Carriage" inicia con un intro de acordes lóbregos que serán la pauta de una muralla de riff ultra slugde sobrecogedores, la canción gana fuerza a pasos cortos hasta que pasado los 4:00 minutos entra al pandemonio instrumental, el trabajo de las guitarras esta a otro nivel, aquí no se le da vuelta a la «teórica» de las escalas, aquí simplemente se las destruye, llegar a este punto te hará suplicar que detengan este disco, por que simplemente "te quieres bajar", esta fuera de lo normal poder procesar en un espacio tan corto de tiempo todos los sonidos que se ejecutan aquí al unísono, biológicamente el cuerpo humano esta preparado para escuchar no más de 10 al mismo tiempo, una verdadera locura. "Panopticon" es directo y visceral, pero su singularidad recala en su retrogresión que mengua hacia la calma para después regresar nuevamente a la tormenta, una estructura compartida también en "Purifying Flame". Finalizamos esta intrincada obra con "Le Petite Mort", que más se puede decir que no se ha dicho antes, las palabras realmente se quedan cortas,  hemos sido testigos de la más despiadada experimentación, nos hemos desplazado sobre los pantanosos terrenos del serialismo, atonalismo y el dodecafonismo y hemos salido con vida,  pero mentalmente  tal vez no volveremos a ser los mismos. 
  
No me cansaré de alabar y recomendar efusivamente este disco a las nuevas generaciones, ¡Dischordia a partir de hoy no tendrá fans, tendrá discípulos!                                                          

                                  

Calificación: 10/10

Lista de Canciones:

01. Minds of Dust
02. Bodies of Ash
03. Spirits of Dirt 
04. The Wheel
05. The Whip
06. The Carriage
07.  Panopticon
08. Purifying Flame
09. Le Petite Mort


    Páginas Oficiales:

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