Fecha de Lanzamiento: 23 de Octubre del 2020 
País de la Banda: Finlandia 
Sello: AFM Records 
Estilo Musical: Melodic Death Metal






Recuerdo que a inicios del 2000s, muy pocas bandas eran distinguibles o interesantes para escucharlas en ese momento, porque ya estábamos ante el golpe de las bandas Nu y alternativas que estaban plagando toda la faz de la tierra, pero no como un síntoma malo, sino por el contrario, era otra etapa dentro del Heavy Metal que estaba dando más alternativas para que este estilo no sucumbiera ante lo cotidiano y común de otros estilos musicales. Entonces, en medio de estar buscando bandas nuevas que mantengan viva la llama de estilos clásicos, es que se aparece en las versiones ilegales un álbum llamado “Inhumanity” (2003), en una calidad de audio pobre debido al nivel de compresión que tenía el formato digital de aquellos años, y además de ser una banda novel en el mercado y no muchas personas conocían a esta banda en su momento, pero eso no significo que ese año los sesos no volarán por los aires y las chelas no corrieran en la habitación escuchando ese disco, que de primera instancia te sorprendía por su nivel intenso de hacer Melodic Death Metal. Entonces, fue así que se les siguió el paso con siguientes producciones de larga duración, donde se puede llegar a decir que Mors Principium Est es una de las pocas bandas dentro del Melodic Death Metal que mantiene las cosas aguerridas y rudas en comparación de otras bandas de su mismo estilo y de su país, e inclusive se puede llegar a decir que es la última en tener voces guturales todo el tiempo sin la necesidad de incluir voces limpias a sus instancias melódicas. 

Es así que después de diecisiete años de haberlos escuchado por primera vez con “Inhumanity” (2003) y ahora con “Seven” llegan a tener siete álbumes en estudio, donde el vocalista Ville Viljanen es el último integrante de la banda que lleva la banda desde sus inicios en 1999, y esta vez sigue bajo la compañía de Andy Gillion quien se unió a la banda en el 2011, estos siguen demostrando pulcridad y originalidad en su estilo musical. Entonces, muchos podrán creer que el sonido pudo haber cambiado, pudo ser diferente en tantos años de cambios de alineación u otros detalles más que la gente y los fanáticos tienen en mente, pero que, al fin y al cabo, no importa, porque Mors Principium Est siempre sigue siendo la maquina acelerada y melódica de bases innovadoras en su música que no necesita ponerle voces limpias para ser melódico o que las personas necesiten seguirles con sus voces para que sea más accesible. Ya que este “Seven” es otra gran presentación de la banda que no tiene pierde y la última en seguir tan acelerada como siempre, sin perder el tempo en los bits de batería, teclados orquestales de gran impacto y armónicos guitarreros que hablan de muchas formas y caminos dentro de los casi cincuenta minutos de duración que tienen estas diez canciones. Donde se tiene que mencionar que, si esperas algo como Insomnium, Omnium Gatherum, Soilwork, Dark Tranquillity, At The Gates y unas cuantas más, pues no las tendrás, debido a que Mors Principium Est es única en su manera de componer y única en su agresividad musical dentro de un estilo que no muchas veces puede ser agresivo, sino romántico. Y ese el triunfo que tienen estos finlandeses por seguir presionando su música álbum tras álbum. 


Desde que todo inicia con “A Day for Redemption”, los armónicos, solos de guitarra y esquemas de Andy Gillion son más que geniales ensalzados con los teclados de fondo que le dan esa sensación que solo vas a encontrar en Mors Principium Est, porque esa misma idea continua con los estribillos de “Lost in a Starless Aeon”. Donde, aunque la voz de Ville Viljanen sea plana en esta canción, automáticamente se convierte en una de las favoritas de todo el disco con el solo enfático que le da al final de toda la melodía en sus estribillos, además de que le agrega bastantes técnicas de guitarra dentro de los piques que siguen después, quedando a merced del compás estable del invitado en la batería que es Marko Tommila, quien es un miembro conocido en la banda por haber grabado las baterías de “Liberation = Termination” (2007). Luego sigue la mágica “In Frozen Fields” con su introducción de teclado que te hace soñar por nuevos parajes desconocidos y brutales que tiene esta banda que no dejar de sorprenderte y seguir testaruda en ser la más agresiva de las bandas melódicas dentro del Death Metal; y de ahí conocer presentar “March to War” que empieza con un sonido de sintetizadores programados que comienzan a escalar hacía la guitarra y tener un ritmo clásico de Mors Principium Est de discos pasados con riffs de guitarra agudos y puntuales como una navaja que siguen presentándose en canciones siguientes como “Rebirth”, siendo de poderosos ritmos y ominosos gruñidos que van a la par de riffs de alta velocidad, los cuales solo son brevemente interrumpidos por unos pocos pasajes lentos que producen un sonido siniestro y brutal que, a pesar de su dureza, se perfeccionan con su melodía y melancolía de esta banda. 

La segunda parte del álbum empieza con la instrumental “Reverence”, donde Andy Gillion utiliza escalas Bach-sianas y los brillos de Vivaldi en todo el conglomerado de ritmos que dan hincapié hacía “Master of the Dead”. Una de las canciones con el sello de casa de Mors Principium Est, de partes rudas, aceleradas y brutales que no todas las bandas tienen; además de anexar bastantes escalas de guitarra que colindan con su lado progresivo que tiene de manera innata dentro de un mar de ideas de sintetizadores que transmiten todas las sensaciones que necesitas para seguir pegado y escuchando a esta banda finlandesa que no se parece a ninguna en el mundo y siguen siendo únicos con cada álbum que sacan al mercado. Luego y casi llegando al final del álbum nos encontramos con “The Everlong Night” y “At the Shores of Silver Sand”, que cumplen con los mismos parámetros de todo el álbum y que no tienen pierde al momento de desglosarse, porque son obras magnánimas de ejecución que tienen estos músicos y con esa idea de seguir sorprendiéndote cada vez más en cada canción y así llegar a la final “My Home, My Grave”. La cual es la más brutal, la más agresiva de todas las canciones y con ese sello que no deja de resonarte la cabeza que la banda puede seguir impresionándote, y es en este punto que uno se pone a pensar, ¿Cuál es el límite de esta banda? Y ¿Por qué el mundo no le presta la atención debida? a una banda que no se repite entre sus álbumes y sigue construyendo nuevas operas magnas dentro de su estilo que no deja de seguir sorprendiendo con todos esos detalles que están por encima de muchas bandas conocidas.


Mors Principium Est lo volvió a hacer con este “Seven”, creando más caminos en su música que siguen en torno a lo que se conoce de ellos, pero que a base de un autoanálisis en toda su discografía es que se tiene una idea superada en cada álbum de manera inimaginable, y solo se llega a decir, ¿Cuándo será el día que podremos cansarnos de su música?, porque hasta el día de hoy y con diecisiete años de carrera musical, pues siguen siendo el último bastión de cómo debe de hacerse el Melodic Death Metal de cortes brutales, agresivos y sin nada de colocarse adictivos con las voces limpias. ¡Ah! Y es obvio que las noches de cervezas con esta banda jamás paran, porque todas las canciones de este disco son una completa descarga de ideas que solo merecen ser celebradas a cada instante. Esperando con ansias mi pedido del CD para tirar la casa por la ventana (risas).

Calificación: 10 / 10

Lista de Canciones:

1. A Day for Redemption
2. Lost in a Starless Aeon
3. In Frozen Fields
4. March to War
5. Rebirth
6. Reverence
7. Master of the Dead
8. The Everlong Night
9. At the Shores of Silver Sand 
10. My Home, My Grave

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