Fecha de Lanzamiento: 28 de Febrero del 2020
País de la Banda: Indonesia 
Sello: Pulverised Records 
Estilo Musical: Death Metal







"Opus Death" (2014) fue un álbum increíble en todo sentido, el cual estuvo muchos días y meses en el reproductor; además de recordar que aquella vez, la banda era completamente desconocido para todos los medios a nivel mundial, y solo se pudo escuchar el álbum por primera vez en versión digital. Pero una vez que se pudo ordenar el álbum en su versión física de CD, y aunque ya se había escuchado la producción por el promedio de unos dos a tres meses; la llegada del CD, fue como si por primera vez se estaba escuchando. Debido a que la calidad de audio es abismalmente diferente a lo que se tiene en digital, aunque sea cómodo por muchos sentidos, el material en físico ayuda a tener mejor perspectiva de la banda y escuchar al máximo los detalles de la grabación y mezcla que se tiene en el álbum. Entonces, luego de seis años de la edición en cinta, cinco años de la edición en CD y cuatro años de la edición en vinilo. Los indonesios de Exhumation regresan con su tercera larga duración "Eleventh Formulae"; y aquellos que se dieron una vuelta hace seis años por su segundo álbum, pues solo queda decirles, que es este disco esta por encima de su segunda producción y se coloca automáticamente dentro de lo mejor que el Death Metal puede dar este 2020.

"Eleventh Formulae" es un disco que mejora en muchas más etapas a la banda, y si alguna vez "Opus Death" (2014), podía sonar un poco desmerecedor de las ideas por la mezcla a nivel general, pues en este tercer álbum la banda se preocupo mucho más en ese sentido y ahora los pequeñísimos detalles que faltaban, están superados a plenitud. Siendo un disco impecable en todo sentido, debido a que desde que todo comienza con la presentación visual de B. Mors y se termina en el trabajo de mezcla, grabación y masterización de Devid Salasughi. Pues se tiene un álbum solido en todo sentido y que solo puede ser igualado con el nuevo disco de los franceses de Necrowretch "The Ones from Hell", el cual busca casi el mismo camino de Exhumation en algún punto, pero eso depende de los puntos de vista. Es así que, lo que se tiene va más allá de lo que ya se conoce y se escucha en muchas bandas sudamericanas, porque los indonesios toman ese estilo salvaje y lo transforman a su manera de hacer las cosas, teniendo entre manos un sonido que no es igualable por otras bandas; demostrando que no es necesario ser cuatro o cinco personas para crear una obra redonda y sin fallos, que al mismo tiempo en estos años de resurgimiento de lo viejo y de que bandas quieren volver a estar dentro de la corriente de lo conocido por esa idea cliché que existe hoy en día de tomarlo como una segunda oportunidad, pues deberían de aprender un poco de Exhumation, ya que inicialmente se centraron en hacer las cosas como sus influencias, pero empujaron el tren compositivo al máximo y presionaron sus neuronas para que esa imaginación solo te pueda dar el mundo subterraneo, la cual se hizo y ahora se tiene una presentación musical de grandes proporciones.    


Desde la mezcla de elementos en la caratula que son el escorpión, el corazón, el cráneo y las flores; Exhumation encuentra la formula perfecta para que el consomé personal inicie su camino sonoro y se pruebe auditivamente desde el espirituoso brebaje presentado visualmente, y luego se inicie en el primer segundo de "Mors Gloria Est". Canción que apertura a este monstruo de once canciones; y lo hace de una manera magistral, presentando detalles salvajes, estridentes y acelerados, bajo un sentimiento añejo que tratas de asociarlo con lo que se conoce dentro del estilo, pero curiosamente no se puede y ahí es que entra la idea inicial de tener a una banda en todo sentido clásica en ritmos, pero que encuentra el balance perfecto para sonar a ellos mismos y de una manera salvaje, malvada y frenética en medio de voces sollozando en todo momento, y los aspectos guturales quedan de lado. Luego con "Inferno Dwellers", las cosas comienzan a tornarse mucho más malvadas y todo el ambiente musical se comienza a enrarecer para iniciar el salvajismo empedernido en lamentos y voces raspadas a cada instante. Teniendo entre manos la primera parte de gemidos oscuros a dos voces y de ahí continuar con "Formulae I: Malediction Bells", la cual es la parte final de los primeros ingredientes sonoros que se encuentran en esta onceava esencia, la cual comienza a invocar a lo que esta más allá del muro de los lamentos y empiece en los parlantes "Grandeur Dawn", que termina entre ritmos psicodelicos de la guitarra líder, aunando a ello la parte final acelerada y de índole salvaje. 



"Vicious Ecstasy" comienza a retumbar de manera más intensa en los parlantes, y es el detalle de tones que acentúa la situación y tiene una semejanza a invocaciones de guerra, la cual da inicio hacía la batalla rítmica de cuerdas y sensaciones horrorificas que te adentran en el peor de lo miedos humanos y se compenetran con las vociferaciones de ambos músicos, que gritan y claman oscuridad para que entre la siguiente canción, "Arcane Dance",  cuyo síntoma rítmico se basa en ser mucho más arcaico que los otros y en ese sentido presentan algo inhumano y bruto que tiene mucha dosis de frenetismo abusivo, el cual te arremete sin piedad con cada nota y que es ahí que todo se siente mejor. Debido a que el horror emitido por la banda es inclusive hasta palpable en tu entorno y se te ponen los pelos de punta, por estar ante semejante música malvada y terminar con la segunda parte del conjuro "Formulae II: Ironheart Rapture", donde la voz infantil es la parte que le faltaba para que la enfermedad musical tenga uno de sus últimos ingredientes; y así conectar con el tercer componente que da inicio con "Ominous Chants", la cual empieza a destripar lo último que quedaba de vida en esta formula y que comience a mutilarla para que el caldo malévolo tenga esencia humana y se conecte con "Blood Trails" de manera acelerada y frenética, luego con "Perdition Spells" las cosas tienen un final como se espera. Bruto, cochino, malévolo, que huela a fin del mundo y cierre la última copa de conjuros oscuros y de muerte con "Formulae III: Eleventh Vessel".

"Eleventh Formulae" es un disco impresionante y que invoca a todos los demonios o situaciones malignas de este mundo, para expresarlos a través de notas y esquemas musicales que le ayudan a vociferar a los cuatro vientos, malicia, dándole ese sentido de horror y sufrimiento que muy pocas bandas logran en tan poco tiempo. Un gran disco para amantes de lo horrorifico y que no necesita ser expresado desde el lado satanista u ocultista para llamar la atención, solo música del fin mundo y para personas que quieren que este tipo de sonido invada su espacio personal y se convierta en su modus operandi. 

Calificación: 10  / 10

Lista Canciones:

1. Mors Gloria Est
2. Inferno Dwellers  
3. Formulae I: Malediction Bells 
4. Grandeur Dawn  
5. Vicious Ecstasy 
6. Arcane Dance
7. Formulae II: Ironheart Rapture
8. Ominous Chants 
9. Blood Trails 
10. Perdition Spells 
11. Formulae III: Eleventh Vessel

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