Incardine - Seeds of Doom - 2019 (Bone Records)

Lista de Canciones:

1. Burst into Fire
2. Physical Repugnance
3. Moment of Connection
4. The Final Verdict
5. No Redemption 
6. Everlasting Oblivion  
7. Incarnadine Ground 
8. Salacious Retribution 
9. Danse Macabre
10. In Reveries
11. Sins
12. The Seeds of Doom
13. Blinded Eyes 
14. Strucken by Grief




Así como a inicios de este año se tuvo en la páginas de Dargedik el primer disco de los finlandeses de Festerday "Iihtallan", la cual es una banda que espero 30 años para producir su primera larga duración; el cual fue un grandioso disco en todo sentido, manteniendo la esencia de la banda y de ese sonido vetusto proveniente de las gélidas tierras de Finlandia. Siendo así que después de tremendo regreso, otra banda proveniente de Suecia de aquellos años, se propuso en lanzar su primera producción luego de 28 años de haberse creado bajo el nombre de Incardine. Una banda que muy pocos la conocerán, ya que solo tuvo dos demostraciones que son; "Moment of Connection" (1992) y "Demo 2 -92" (1992), los cuales se alejan de ese sonido hecho por Carnage, Nihilist, Entombed, Grave, Unleashed, Dismember y muchas más. Porque contenía una clase de intensidad distinta y que estaba mucho más mezclada con la idea primigenia de los primeros discos de Hypocrisy, Inverted, Defaced Creation, Luciferion; y de otra corriente que la Suecia de aquellos años no quería entender, pero ello no impidió que estas bandas no continuarán con estilo no rock and roll-izado. Por ende, de estas 5 bandas mencionadas (incluida la citada en la reseña), todas desaparecieron con ese sonido y la única que tuvo que cambiar de estilo, fue la dirigida por Peter Tägtgren. Entonces, es algo que produce extrañeza, porque las bandas de este estilo mucho más intenso y de carácter potente no lograron sobrevivir a los años y mucho menos implantar más de un álbum o dos un legado que sea destacable hasta estos años, lo cual se cumple a cabalidad, y Incardine no tiene otra historia. Regreso al ruedo de largas duraciones con este "Seeds of Doom" y de ahí la banda nuevamente se separa para no presentar el disco en vivo o continuar con esta obra que esta a la par de los otros grandes mencionados en este párrafo.  

Quizá no se sepa mucho de esta banda sueca y que pocos medios le pongan la importancia debida, pero eso no quita que este sea un gran disco en todas las dimensiones. Trayendo de nuevo ese sonido duro e intenso que no era clásico en la Suecia de mediados de los 80s e inicios de los 90s, pero que no importaba, porque es una banda capaz de desplazar con este sonido a muchas que siguen dentro de ese sonido por nombres conocidos en Suecia esos años. Entonces, lo que se tiene en este "Seeds of Doom" es un disco magnánimo y aunque haya salido años después de la iniciación de la banda, este primera larga duración es todo lo que esperas de una banda Death Metal que no te haga recordar el Rock N Roll dentro de sus esquemas y solo se base en patearte el trasero con cada ritmo, y no tengas opción a estar descansando o ver que pasa después, sino destruir tu cerebro y nada más. Claro que existen discos y bandas que luego de un gran silencio regresan con un disco y este no es lo que uno espera después de sus demostraciones. Pero este no es el caso de Incardine, porque lo que se tiene en estas 14 canciones es música abrumadora y muy bien pensando, debido a que la banda escogió a 2 grandes personajes dentro del genero muerte para que formen parte de esta presentación y le den ese enfoque que necesita un disco como este, siendo así que la intervención de Peter Tägtgren (A Canorous Quintet, Abigail Williams, Amon Amarth, Amorphis, Belphegor, Borknagar, Candlemass, Celtic Frost, Centinex, Children of Bodom, Dark Funeral, Destruction, Dimmu Borgir, Enslaved, Grave, Hypocrisy, Immortal, Marduk, Naglfar, Old Man's Child, Overkill, Pain, Possessed, Rotting Christ, Septicflesh, Setherial, The Abyss, The Moaning, Triumphator) en la producción musical y mezclado de este primer álbum de Incardine, demuestra que este señor aún recuerda lo que hizo en el "Penetralia" (1992) y "Osculum Obscenum" (1993). Luego el trabajo en la portada de Juanjo Castellano (Ataraxy, Avulsed, Bodyfarm, Cardiac Arrest, Christ Denied, Corrosive Carcass, Deteriorot, Harm, Insatanity, Mass Burial, Molested Divinity, Moondark, Mordbrand, Nasty Surgeons, Nominon, Obscure Infinity, Paganizer, Praise the Flame, Resurrected, Revel in Flesh, Ribspreader, Rottrevore, Sentient Horror, Sorcery, Soulrot, Torturerama, Trimegisto, Unbounded Terror, Vomitory) es más que suficiente para demostrar que estamos ante una gran producción de esencia 90s y con todo ese método clásico que maravilla desde la primera vista. Donde se tiene que aunar el trabajo del nobel sello Bone Records (sello del baterista) en digipack, el cual es una obra de arte con todas de las ley para un coleccionista. 




"Seeds of Doom" es un disco que regraba la mayoría de canciones de sus únicas demostraciones, pero con el sonido actual, trae a la mente viejas anécdotas de esos suecos, ya que es de aquellas bandas que te enganchan desde el primer segundo hasta el último, debido a que su fuerza es más que suficiente para saber a lo que te metes. Algunos podrán buscar la mejor canción o la que destaca más dentro del disco, pero no, con este álbum no pasa eso, debido a que las cosas son distintas y todo el disco es una monstruosidad musical. Ritmos bien colocados, voz gutural potente, notas de bajo que le ponen la esencia fuerte a los ritmos de guitarra y que resalta en todo sentido el trabajo del baterista, quien termina cerrando la intensidad en todo sentido con grandes dosis de baterías de escuela 90s. Encontrando una fusión excelente en todo el disco y lo mejor de todo es que para grabar el álbum, Incardine regresó con los integrantes iniciales y demostrar que algo tenía que terminarse o culminar en el mejor de los sentidos. Por ello, este "Seeds of Doom" es de aquellas producciones que no tiene pierde desde que todo inicia en "Burst into Fire" y se cierra en los 47 minutos con "Strucken by Grief",  ya que demuestran una capacidad innata para hacer Death Metal y representarlo en todos sus aspectos. Al punto de decir que es bueno tener bandas como Incardine, porque refrescan una escena que se conoce como tal, pero luego se entiende de otra manera y te da ganas de buscar en el baúl de los CDs y recordar los otros grandes lanzamientos de esta manera de hacer Death Metal en Suecia. 

Hay muchas cosas positivas para decir sobre este primer y único álbum de Incardine, porque aunque no sea una banda que este deslumbrando con su originalidad, ellos tienen lo necesario para demostrar que no se necesita estar dentro del sonido conocido de su país para que su música sea igual de buena, sino que poner las ganas en 14 canciones y que están brillen con luz propia para que vea otra estrella en Suecia. Haciendo de este "Seeds of Doom", un disco que será considerado un clásico para generaciones pasadas y futuras, porque gracias a haber tenido gente que que vivió la explosión del estilo, ahora nos encontremos ante una gran placa musical que supera las expectativas con creces a muchas bandas que tratan y tratan de copiar que se hizo o que no se quiso hizo. Y la única pena o tristeza que produce al final de toda las canciones, es que jamás se podrá verlos en vivo o estar a la espera de una siguiente producción, porque la banda decide separarse después de este lanzamiento y solo regrabar las viejas canciones para que sea una banda de culto en todo sentido. Esperemos que recapaciten esta idea y regresen con otra producción en estudio, porque es una banda que tiene mucho que decir aún tras este "Seeds of Doom". Disco infaltable en toda colección de grandes clásicos del genero de muerte de todos los tiempos. 


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