El espectáculo se inició cuando el reloj marcaba las 22 :15  horas y desde un comienzo el europeo atrajo a la multitud hacia un verdadero shred-fest, cuya lista de canciones incorporaban todas las acrobacias que podrían salir de su legendaria Stratocaster: sweep picking, tapping, escalas llenas de ampollas, masivos bends y pasajes que desafiaban al metrónomo, todas marcas registradas dentro del catálogo de este señor. Y ni hablar de su gran presencia en el escenario, ¡él era el rey vikingo de la noche!

Malmsteen se entregó a sus discípulos con casi 90 minutos de metal medieval, llenos de riffs de rock clásico mezclados con hipersónicos solos arrancados de las páginas de Mozart, Beethoven o Paganini. Con algo menos de peso, sus inconfundibles joyas por todo el cuerpo, y su clásico uniforme de cuero, Yngwie hizo un recorrido por  lo mejor de su catálogo, que se remonta desde su actual lanzamiento independiente a los primeros esfuerzos con “Rising Force” y “Marching Out”, iniciando su paso triunfante con el clásico de clásicos ‘Rising Force’ (del “Odyssey” de 1988) y el más reciente ‘Spellbound’, mostrando una energía más que envidiable para su edad, tirando la guitarra alrededor de su espalda, lanzado patadas, saltando o simplemente utilizando su Stratocaster como una espada vikinga. Definitivamente, todo un showman.

Para esta nueva visita, la banda que lo acompañó estuvo conformada por Nick Marino (voz principal, teclados), Ralph Ciavolino (bajo, voz) y Patrick Johansson (batería), para los cuales solo tengo palabras de elogio. Cada uno es un monstruo en su instrumento y tenían su oportunidad de brillar cuando el maestro se los permitía. Mientras Yngwie ha grabado y realizado giras con diversos cantantes en el pasado, para este espectáculo ha encontrado en Ciavolino y Marino una dupla perfecta, turnándose el micrófono durante buena parte del show, negociando  clásicos como ‘Heaven Tonight’ o ‘ I’ll See the Light Tonight’.  Los tres músicos de apoyo ocuparon un lado del escenario, con Marino utilizando un par de sintetizadores Korg y Ciavolino justo al frente del kit de Johanssen, mientras que el director de orquesta saltaba de un lado a otro, consultando de vez en cuando con su técnico de guitarra si todo se encontraba ok. Detrás de Malmsteen había un enorme muro de gabinetes Marshalls 4 x 12 cubiertos con varios cabezales, siendo bastante obvio que solo estaban funcionando algunos, pero para la impresión visual esto era perfecto.

La noche avanzaba e Yngwie atacaba con ‘Demon Driver’, ‘Overture -From a Thousand Cuts -Arpeggios from Hell’ y ‘Never Die’, antes de sumergirse con un poco de JS Bach en ‘Badinerie’.  El instrumental ‘Adagio’ era el siguiente y solo sirvió para que miráramos hipnotizados como este señor nos dejaba con la boca abierta. Una obra maestra que catapultó a la fama a Malmsteen hace un tiempo con el gran disco “Concerto Suite for Electric Guitar and Orchestra”. Definitivamente, majestuoso.

Malmsteen saludaba a la audiencia mientras tocaba con una sola mano - al estilo Jimi Hendrix - una buena parte del gran ‘Far Beyond the Sun’, para luego llevar a su banda a través de un viaje con los clásicos ‘Dreaming (Tell Me)’ del “Odyssey” y el veloz ‘Baroque 'n' Roll’ en donde Yngwie puso toda la pirotécnica sobre el escenario, mostrando gran velocidad, texturas delicadas y niveles de ruido ensordecedores. Durante el show, Malmsteen no hablo mucho con los espectadores, y cuando lo hizo, fue solo para dar las gracias y presentar algunos temas (el encargado de eso era Ralph Ciavolino). Yngwie pasó más tiempo a un lado del escenario coordinando detalles con su roadie y asistiéndose de uñetas, las cuales utilizaba solo por un momento antes de regalárselas a los fans como si fueran dulces para Halloween.

Conforme llegaba el final de la jornada, parecía que nadie estuviese preocupado por los retrasos que ocurrieron. En ‘Rise Up’ se construyó  otra gran firma instrumental y melódica con una buena performance por parte de Marino en las voces, ‘Trilogy Suite op: 5’ trajo un increíble duelo entre  Yngwie y Marino, mientras que Johanssen deslumbraba con un atronador solo de batería, para que luego Malmsteen empapado en sudor volviera para el encore con el siniestro épico espacial ‘I'll See the Light Tonight’, con el que se cerraría esta gran velada con todo el público saltando y agradeciendo el profesionalismo y entrega de estos grandes músicos.


Definitivamente, dentro de su estilo no hay punto de referencia para Malmsteen. Lejos de ser sólo un artista de los llamados “veloces” y de tocar además con un volumen muy alto, su profundo conocimiento de la teoría de la música lo diferencia de sus otros colegas. Un espectáculo de un gran nivel visual y auditivo que es a la vez impresionante en su alcance y una demostración de lo que se puede lograr con el poder del Heavy Metal, la capacidad técnica y la música clásica llevada a otro nivel.









RECORDAMOS QUE YNGWIE SE ESTARÁ PRESENTANDO EN LIMA.
MAS INFORMACIÓN AQUÍ YNGWIE EN LIMA


Fuente: rockaxis
Fotos: Julián Pacheco Alzate

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